Ayer presencié el duelo Portugal-Holanda. ¡Qué gran partido!
Para mí a parte del inicial partido de España ante Ucrania y el sufrimiento de la remontada ante Túnez ha sido el encuentro mas emocionante.
Es ahora, en esta fase decisiva, donde realmente los amantes del deporte rey esperamos ver los mejores encuentros. A partir de este momento,, los equipos ya no pueden especular ni hacer cálculos, tienen que poner toda la carne en el asador y “morir con las botas puestas”.
Y a fe que los que casi mueren con las botas puestas fueron los jugadores portugueses y holandeses. Ambos equipos se entregaron con todas su alma y en algunos casos con ayuda de pies y manos, al duelo que les debería meter conducir a la gloria (octavos de final) o mandar a casa con la sensación de haber fracasado.
Pero ayer ninguno de ellos fracasó porque ambos fueron capaces de mostrar lo mejor de si y se vaciaron en busca de la victoria..
La lucha fue frenética, hubo expulsiones, balones al larguero, jugadas de diseño, tiros de fuera del área, paradas espectaculares… pero sobre todo… hubo pasión y fuerza por ambas selecciones.
Portugal capitaneado por Figo ese gladiador, indomable con barba de dos días y cara de estar siempre enfadado, luchó hasta el último suspiro defendiendo su ventaja de un gol y su inferioridad numérica con mucho esfuerzo y fe en sus posibilidades dirigidos por el único Scolari, técnico que ha traspasado a Portugal la fe en sus posibilidades haciendo de los portugueses un equipo vencedor.
Por el lado holandés Van Basten, ¡que gran jugador fue ! -el ahora entrenador holandés- aparecía en cada plano de televisión con el tono frío e impávido de sus maneras, contrastando con la garra y agresividad de Scolari. Su aspecto apenas se inmutaba con los diferentes lances del juego en que tanto uno como otro equipo pudieron decantar el marcador, y no se inmutó ni un instante durante todo el partido para mantener la decisión de dejar en el banquillo, al mejor jugador holandés de los últimos años, Van Nistelroy. Es verdad que éste último no atraviesa ya su mejor época y que está en el declive de su carrera, pero su olfato de gol y oportunismo, junto con su experiencia en partidos de trascendencia, desde mi punto de vista hubiera sido necesario en un partido roto como el de ayer.
Seguramente a Van Basten le costará el puesto la derrota sufrida, mas aún por la no alineación de Van Nistelroy , pero por mi parte tanto a él como a Scolari y por supuesto a los jugadores les quiero agradecer su entrega, su pasión y el haberme reconfirmado en mis creencias de que el fútbol es el espectáculo mas grande del mundo cuando se juega con todas las armas, sin racanerías y con la mentalidad ganadora que ambos mostraron. ¡Viva el Fútbol!